Esta mañana he estado estudiando en la biblioteca de Matemáticas desde las nueve y media hasta las doce y media. Ha sido breve, y más teniendo en cuenta que parte de ese tiempo no lo he destinado a tareas puramente universitarias, sino a pulular por pasillos, subir y bajar escaleras, husmear los folletos informativos de las conserjerías, pedir café en la cafetería e ir al servicio.

Y algo me ha sucedido mientras se escapaba mi "agüita amarilla" hasta la taza: he reparado en la cantidad de frases memorables que han sido inmortalizadas en la puerte del retrete. Es condición sine qua non de un servicio público tener sus puertas plagadas de oraciones más o menos estúpidas (excepcionalmente, algunas lúcidas) escritas con corrector (nuestro amado 'Tipp-ex' de bolígrafo) o rotulador indeleble. Y los lavabos del edificio de Matemáticas no son menos.

Tras maravillarme de la "asombrosa imaginación" de los matemáticos maños (o no maños, ya veremos más adelante) he decidido copiar esas frases "increíbles" (con las respuestas que han suscitado algunas, porque los diálogos son la guinda) para dejar constancia de ellas en esta pared virtual.

Primero, la puerta del retrete que ha recibido gustoso mis pises presurosos. Es curioso, pero he observado que en cada puerta domina una temática distinta, por ejemplo, en ésta impera la "filosofía" por encima de los "Alfonsita x Cucufato", "TQR Hortensio", "Tiburcio, qué bueno estás" y demás manifestaciones amorosas, que son imprescindibles en toda puerta de WC. En ésta destacan reflexiones del tipo:

"Desde que el hombre tomó conciencia de que el mundo es redondo no deja de darle patadas, ¿será por eso por lo que le gusta tanto el fútbol?"
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"Por muy exitosos que sean tus logros o por muy fatales que sean tus fracasos, recuerda: hay millones de chinos en el mundo a los que les importa un carajo". ( es mi favorita)
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"Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad: si vuelve a ti será tuyo para siempre; si no, es que no te pertenecía desde el principio".

"Qué jodido, ¿no?". (Pues sí, eso estaba pensando yo...)
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"La libertad no existe".
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"Basta querer, para ser".
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"Asesinos gratuítos, comprados con la conciencia de necios y dejándose oír mediante lo único que saben hacer: el tiro en la nuca". (Me imagino a quiénes se refiere...)
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"Quien te quiere, te hará llorar".

"Y reír".

El retrete de al lado también alberga más comentarios jugosos en su puerta, muy al estilo de la anterior. Esto había escrito:

"¿Por qué llamamos al mundo Tierra cuando es evidente que debería llamarse Océano?" (Estas son las consecuencias de tener los servicios al lado de la biblioteca)

"¿Y por qué lo llamamos planeta cuando debería llamarse ‘redondeta’?" (Es definitivo: la biblioteca causa estragos)
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"Y, sin embargo, se mueve". (En honor a nuestro admirado Galileo)
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"Cárceles para sus dueños". (Sin saber muy bien qué pinta esto aquí, pero suena poético)

Sin duda, las puertas que mejor reflejan el ambiente cultural que se respira en la Universidad, son las siguientes. En la tercera puede leerse esta conversación múltiple, que no tiene desperdicio:

"Gora Iruña". (A lo que alguien replica...)

"Arriba España". (Levantando ampollas nacionalistas)

"Gilipollas, eso tu puta madre, Aragón ye nazión". (Lo más probable es que sean las tres únicas palabras que sabe decir en fabla, tristemente. Lo mejor viene ahora...)

"Ni España, ni Aragón. Cazurros, no". (Sabio comentario en defensa de la diversidad cultural. Alguien tacha "Cazurros, no" con un llamativo rotulador rojo y escribe...)

"Maños, sí. Hija de puta, ¿entonces qué coño haces aquí? Vete a tu puto pueblo". (Esto sí que no lo esperabais qué golpe más certero, derrochando inteligencia por los cuatro costados. Pero lo mejor es el comentario final, que te deja un regustillo pensativo después de mear)

"Mierda en abundancia hay en la Universidad".

Por último, la cuarta puerta nos depara otras interesantes afirmaciones de similar índole, pero esta vez ya más tirando al liberalismo extremo:

"Arriba España".

"Y abajo tu puta madre, pa’que la jodan a gusto". (Estos dos deben de ser los mismos de la tercera puerta; qué rifirrafe se tienen entre ellos...)
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"Abajo los muros de los cuarteles". (Frase idealista acompañada de una ‘A’ de anarquía)
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"Contra todo poder, incluido el rojo". (Con la misma letra que la frase anterior).
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"La revolución es roja y se hace con la fuerza. El poder para el pueblo". (Creo que el Che pasó por aquí con la motocicleta...)

Como último comentario en las puertas de los servicios del pasillo de abajo:

"Abajo la vida, arriba el suicidio. Puta vida, puto mundo". (Sin saber qué pinta aquí, esta frase, inquietante donde las haya, no me dejaba volver a la biblioteca sin girarme, por si detrás había algún muerto... )